Pasta fresca integral a la carbonara (receta italiana)

Es una receta riquísima de pasta integral (con adaptación para celiacos y alérgicos a la lactosa) basada en la receta italiana original que no lleva nada de nata y con ingredientes que todos tenemos por casa.
Incluída en el especial: Historia y recetas de pasta
Ante todo recordaros a todos que la receta la hago con harina integral de trigo que no es apta para celiacos por su cantidad en gluten, pero el primer día que estrené mi máquina para hacer pasta lo hice mezclando a partes iguales harina de avena y harina integral de arroz  y quedó igual (y de sabor muy parecido), también me consta que se puede hacer con harina integral de maíz pero no lo he probado. Esta vez no lo hago con harina integral de arroz porque me la regalaron y es supercomplicado conseguirla. 
Pensemos un minuto en esto, una de cada 150 personas tiene problemas con el gluten (cifra más que considerable) pero es difícil encontrar en los supermercados diferentes tipos de harinas como las de tapioca, arroz o avena.

Por otra parte, esta es la primera entrada en el blog en la que uso pasta fresca, pero publicaré muchas más entradas ya que me he hecho con una máquina para hacer pasta fresca en casa y es todo un espectáculo eso de hacer tu propia pasta en casa. Aunque todas las recetas las podéis hacer con pasta fresca comprada o pasta seca si no tenéis la máquina.
Consejo del chef: aunque los puristas digan que no, la pasta seca la podéis ‘convertir en pasta fresca’ si la metéis en un recipiente con agua templada media hora antes de cocinar, tardará mucho menos en cocerse y adquiere muchas de las texturas de la pasta fresca. 
En cuanto a la receta en si, pese a tener una pequeña variación al final a la hora de echar las claras y que mezclamos panceta fresca y bacon ahumado, esta receta es la auténtica carbonara que nada tiene que ver con la carbonara que hacemos aquí a la que le echamos nata. Ya conocéis el espíritu del blog, recetas tradicionales sí, pero con nuestro toque.
Y después de este rollo…¡A COMER!

Ingredientes:

Para la pasta:
-1 tazón de harina integral (más o menos 220 gramos)
-1 huevo.
-1 pizca de sal.
– Agua templada según necesite.
Para la carbonara:
-1 loncha ancha de bacon (uno o dos centímetros de grosor)- en este caso sin gluten pero con lactosa si es que…
-1 loncha de panceta fresca (mismo grosor)
-2 huevos pequeños.
-100 gramos de queso (del tipo que prefiráis en este caso una cuña de queso tierno que se me había quedado seco)
-Pimienta negra.
-Nuez moscada.

Elaboración:
Para la pasta:

1- Echar en un bol (así no manchamos) la harina como si fuese un volcán, poner en el centro el huevo y la sal y amasamos.

Consejo del chef: usad sólo una mano para amasar así tendréis la otra limpia para echar el agua.


2- Vamos echando el agua poco a poco hasta que todo este bien mezclado y no se nos pegue a las manos. En ese momento lo sacamos a una superficie limpia nos mojamos las manos y seguimos amasando hasta que nos quede una masa compacta.

3- Estiramos un poco con el rodillo y terminamos de estirar la masa con la máquina de pasta, después lo ponemos en la parte de hacer tallarines  y la dejamos secar unos minutos (en lo que hacemos la salsa).

Para secar la pasta, debemos de tener estirada, y para eso nada mejor que los palillos chinos (como veis los uso para todo). En este caso los he pillado con el cajón, pero también podéis estirar una cuerda, eso ya como veáis, esta parte es muy divertida.
Para la salsa:

1- Mientras la pasta se seca un poco en un bol rallamos en queso y lo mezclamos con las yemas, la pimienta y la nuez moscada con ayuda de una varilla.

2- Hacemos el bacon y la panceta a la plancha y lo cortamos en trocitos que añadimos a nuestra mezcla. 
Cómo veis he quitado mucha grasa antes de hacer a la plancha y luego a penas a soltado más, parece bobada pero va a estar igual de rico con la mitad de calorías. Los pequeños detalles cuentan mucho.
Una vez bien hecho, lo mezclamos bien con la yema y el queso.

3- Por otro lado montamos las claras a punto de nieve y reservamos.

Ahora sólo nos queda cocer la pasta en agua hirviendo dos o tres minutos (que quede al dente). La incorporamos a nuestra mezcla y realizamos unos movimientos envolventes hasta que se deshaga el queso (con el calor de la pasta el queso se derrite y las yemas se hacen) una vez bien amalgamado añadimos las claras a punto de nieve con movimientos envolventes.
Esto último es un consejo de mi amigo Alfredo para que la receta quede mucho más untuosa.

Lo verde es un poco de perejil picado que le da mucha presencia.
Por cierto, si pongo tantas fotos no es por ser condescendiente es porque nos siguen desde muchos sitios en los que no se habla castellano y el google translator llega hasta donde llega.
Incluída en el especial: Historia y recetas de pasta

Déjanos tu opinión

Tu dirección de email no será publicada.