Sopas de leche

¿Por qué no un día de estos? Me había olvidado de ellas, y dos sucesos me las han recordado. Sencillez: leche y pan que sobró del día anterior.
Incluída en el especial: Cocina de Castilla y León

Fue un alimento para el momento del destete, para la infancia, y para la vejez, cuando el apetito, y a veces los dientes, desaparecen.

Hace unos días, visitando el Museo de Arte Antiguo de Bruselas, María me llamó la atención acerca del título de un cuadro: “La virgen de las sopas de leche”. Ella sabía que lo que realmente me gustaría era la segunda parte del título, y, por supuesto, el cuadro. Representa a una madre (por lo que la primera parte del título es biológicamente imposible) dando de comer a su pequeño hijo, sentado en su regazo, sopas de leche. Es de Gerard David y está fechado hacia 1513. Una delicada y detallada preciosidad, que me he traído conmigo en una fotografía, autorizada.

Hace dos días conversando con el joven Fernando, de Villavendimio, que, en este que estamos, cumple 76 años, me comentó que: “muchas noches ceno sopas de leche”.

Dos recientes casualidades, que me recuerdan más de una pataleta y lloro infantil. En mi familia, durante mi niñez, se cenaba sopas de leche. Como niño llegué a aborrecerlas, y mi madre, como madre que quería alimentarme bien, encontró una solución imaginativa con las “sopas de leche con colacao”. Mi madre coleccionó las latas de colacao, y yo ahora colecciono latas. Tampoco me gustaba la leche blanca (a la que añadía una yema batida con azúcar), y ahora me gusta la leche blanca, me gusta el pan migado en leche y me gustan las sopas de leche.

Ingredientes:

  • Leche de vaca
  • Pan bregado asentado o del día anterior, o pan de hogaza de miga prieta.
  • Azúcar

Elaboración:

Calentar la leche y disolver el azúcar. Añadir el pan en rebanaditas, reposar para que embeba la leche, y atemperar.

Presentación:

Se sirve en plato sopero o en taza. O en tazón. Yo en tazón.

Notas:

Si, se puede utilizar otro tipo de leche.

Las cantidades dependerán del número de comensales y su apetito, pueden ser claritas o espesas, más o menos dulces.

Decir que:

– el orden de juntar los ingredientes en esta elaboración no altera el producto,

– su elaboración será según el gusto o según el arte del comensal, que me imagino que será el cocinero,

– a mejor leche y mejor pan, mejores sopas de leche, (el pan artesano de tu pueblo y la leche de los ganaderos de tu zona mejorarán el resultado, y harán que tengan mejor sabor),

– prefiero el pan bregado,

-se pueden aderezar con fruta fresca, frutos secos, frutas desecadas, mermeladas, achicoria tostada, cacao o café,

– con leche fría o caliente el resultado es apetitoso y nutritivo.

Tres ejemplos:

Un desayuno (para uno)

Hacer unas rebanaditas de pan y pasar a la taza, llenar esta con leche que sacamos de la nevera y poner azúcar al gusto. Dos minutos en el horno microondas. Reposar y aderezar con mermelada (de naranja y pomelo) y frutos secos (nueces).

 

 

 

 

Un plato para una cena (para dos)

En un cazo calentar 500 ml de leche, añadir y disolver 40 g de azúcar (dos cucharadas colmadas), o al gusto, mezclados con 5 g de cacao en polvo (una cucharada colmada). Añadir las rebanaditas de pan. Reposar y servir en los platos, adornar con avellanas y frutas desecadas (en la foto dátiles) o virutas de chocolate (sacadas de una tableta con un pelador). 

 

Un postre: crema a la vainilla

Para esta ocasión, para hacer un plato de postre, he preparado una crema de leche con pan bregado sin corteza, espesa, y endulzada y perfumada con azúcar molido con vainilla, y aderezada con yemas azucaradas y jalea de grosellas.

1. Moler 200 g de azúcar y una vaina de vainilla. Colar por malla fina.

2. Batir dos yemas con dos cucharadas colmadas de azúcar. Verter en dos copas.

3. Retirar la corteza al pan bregado, remojar en leche, azucarar al gusto, calentar, triturar, y enfriar, con el fin de que quede una crema de pan espesa. Verter en las copas.

4. Verter la jalea de grosellas sobre la crema, (o cualquier mermelada que os guste y que esté fluida).

Nota: en la despensa, en un frasco hermético conservo varias vainas de vainilla entre azúcar. Como es muy cara la compro en un distribuidor de alimentación.

 

Incluída en el especial: Cocina de Castilla y León