Merluza rebozada (sin merluza y sin huevo)

Libro: Recetas típicas de El Cabanyal. C. Recetas de cocina de los años del hambre. Empieza así: “Los que vivimos el año 1937 y sucesivos, suplimos con fantasía la falta de materias primas hasta conseguir dar un aspecto apetitoso a los escasos..

INGREDIENTES

Calabacín maduro
Harina de arroz
Azafrán
Agua
Aceite
Sal
Una pizca de bicarbonato

PREPARACION

El calabacín se corta a rodajas no muy gruesas y se pone a remojo con agua y sal.

El huevo batido para rebozar se sustituye por una pasta hecha con harinad e arroz, agua, sal, azafrán y una pizca de bicarbonato que se deja reposar un poco para que suba, en ella se van metiendo las rodajas de calabacín que se fríen con el aceite bien caliente.

Y toman un aspecto crujiente dorado y apetitoso.

HISTORIA

Receta del libro Recetas típicas de El Cabanyal.

Capítulo: Recetas de cocina de los años del hambre. Empieza así:

“Los que vivimos el año 1937 y sucesivos, suplimos con fantasía la falta de materias primas hasta conseguir dar un aspecto apetitoso a los escasos recursos de que disponíamos…”

Un compañero de trabajo, de broma porque es dos años más joven que yo, siempre dice: -“quina sort teniu, que obriu la nevera i ho trobeu tot ple de colorets. Quan jo era chicotet la nevera negrejaba” (que suerte teneis que abrís la nevera y lo encontrais todo lleno de colorines, cuando yo era pequeño la nevera era en blanco y negro).

Tiene tanta razón… tenemos los yogures bio, petits, con fibra, anti colesterol, hamburguesas con verduras, sin verduras, salsas agridulces, de soja de tomate, mayonesas,, mermeladas, leche con calcio, con omegas, con vitaminas, sin lactosa con lactosa, botes de refrescos, verduras de todos tipos y con todas las chorradas posibles…

No nos damos cuenta, ni mucho menos nuestros hijos, cuando rechazan la comida por estar un poco más tostada de lo normal, cuando no me apetece, cuando tiro porque se ha secado… de lo que debió ser pasar hambre, en la posguerra, pero también en la guerra y en la preguerra (la memoria histórica a veces se queda corta en el tiempo).

En nuestro mundo occidental nadie se muere de hambre. Es lo primero que aprendemos las madres angustiadas cuando empezamos a leer los libros de cómo hacer comer a nuestros pequeños consentidos inapetentes. Pero hay madres en otros mundos que no ven colorcitos de todos tipos en las estanterías de Mercadona, y luego se los llevan para adornar sus neveras tipo Verbena. Cuando hasta el agua, sin color es un bien escaso y preciado.

Este verano coincide que los libros que he leído, tocan el hambre, no como tema principal ni se recrean, pero está ahí, en la ambientación histórica o geográfica.

Somos ricos, inmensamente ricos, por poder tener caprichos al comer y dedicar Blogs a la gastronomía, por reír y confesar que, sin hambre, lo probamos sólo por gula…cuando nos permitimos debatir sobre un ingrediente que sólo se encuentra en tal o cual supermercado y allá que vamos a conseguirlo, cuando la estética nos hace adornar un plato como un cuadro…

Me gustaría que fuéramos conscientes de esta riqueza, aunque yo, la primera, como madre, reconozco públicamente mi fracaso.

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