¡¡Por fin me salieron las magdalenas como yo quería!! Altas, grandes, tiernas.
Les cuento qué pasó: después de mi pobre intento en una de las entradas anteriores, probé varias veces con las magdalenas y me salían chatas, o chiquitas. Entonces me cansé de probar, se me acabaron los pirotines y los moldes me parecían odiosos.
Y luego de la torta de naranja del otro día, al buscar recetas que usaran la pulpa de naranjas encontré la receta de las magdalenas de yerba mate. Y mi fastidio era generalizado: otra vea magdalenas, y yo sin ganas, sin pirotines, sin suerte….!
Y luego de la torta de naranja del otro día, al buscar recetas que usaran la pulpa de naranjas encontré la receta de las magdalenas de yerba mate. Y mi fastidio era generalizado: otra vea magdalenas, y yo sin ganas, sin pirotines, sin suerte….!
Al día siguiente me desperté más optimista: si quería probar tenía que improvisar, así que volví a lo básico: papel manteca reemplazando a los pirotines y moldes de aluminio descartables para los moldes fatídicos de magdalenas, a los que les echo toda la culpa.
En conclusión, cuando peor parecía todo, mejor salieron las magdalenas. Sin mayores análisis, les paso la receta, que les va a rendir como para 11 magdalenas importantes. Pueden ponerle glasé a la superficie, pero yo no lo hago porque tengo dientes sensibles y me lastima al comer.
Para las magdalenas tenemos que preparar:
Una vez fría la infusión, preparamos la masa . Para ello necesitamos:
- 1 taza de azúcar.
- 100 g de manteca o margarina.
- 2 tazas de harina leudante (o 2 tazas de harina 0000 + 2 cditas de polvo de hornear)
- 4 cucharadas de leche en polvo.
- la pulpa de una naranja.
- 2 huevos.
- esencia de vainilla.
En un bol se coloca la margarina y el azúcar. Se bate hasta integrar y se agregan, de a uno, los huevos. Luego se vuelca la infusión fría, la esencia de vainilla y la pulpa de naranja. Se bate hasta integrar.
Por otro lado, se tamiza la harina con la leche en polvo y se agrega a la mezcla húmeda. Se mezcla hasta obtener una pasta homogénea. A esta altura ya es recomendable haber precalentado el horno a temperatura moderada.
Se preparan los moldes y se vuelca, con cuchara, la mezcla dentro de los pirotines. Se golpea suavemente sobre la mesa para emparejar.
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