Aleta rellena al horno

Es un plato más sencillo de lo que parece. Podrás rellenarlo casi con cualquier cosa, aunque yo te propongo mi relleno favorito.
Aleta rellena al horno

Ingredientes (4 personas):

  • 1 pieza de aleta de ternera de alrededor de 1/2 kg. El carnicero te la preparará para rellenar
  • 100 gr. de jamón ibérico en lonchas finas.
  • 5 o 6 pimientos de piquillo de bote o lata enteros
  • 2 Huevos.
  • 1 Lata de aceitunas rellenas de anchoa (no se usará toda)
  • 1 Cebolla.
  • 1 Zanahoria.
  • Aceite de oliva.
  • 1 Vaso de vino blanco de guiso
  • Pimienta molida.
  • Sal.
  • Cuerda para atar o una malla especial para cocinar.

En la encimera, extiende la carne, salpiméntala y comienza a repartir el relleno: primero el jamón y después lo pimientos, aceitunas partidas por la mitad y una tortilla francesa hecha con los dos huevos.

Llega el momento más delicado, que es enrollarla con paciencia y cuidado: si la apretamos demasiado, se saldrá el relleno, y si la dejamos suelta, se deshará al cortarla cuando esté hecha.

Cuando esté bien enrollada, procederemos a atarla o colocarla la malla. Ésta última es muy útil para los asados y consiste en una malla elástica, más fácil de poner y de quitar que si atamos el asado. En este caso, hemos elegido atar.

Salamos la carne por el exterior y la marcamos en una sartén (marcar es pasar por aceite muy caliente para que la carne se selle y pierda sus jugos en la cocción). Es importante señalar que se trata sólo de marcarla, no de que se haga.

En el horno, precalentado a 200º, meteremos la carne en cazuela de barro o bandeja de horno, junto con la cebolla y la zanahoria partidas muy finas, un chorro del aceite con la que la hemos marcado y el vaso de vino echado por encima.

Tendremos la carne al horno durante unos 50 minutos, dándola la vuelta de vez en cuando y echando por encima la salsa con una cuchara.

Una vez hecha, se aparta la carne y, mientras se enfría, se pasa por la batidora la salsa con la cebolla y la zanahoria, con lo que obtendremos una salsa muy sabrosa y con consistencia.

Cuando está bien fría la carne, se quita la malla o la cuerda, apartándose hasta el momento de servirla, que será cuando se parta en rodajas de alrededor de 1 cm, según el gusto de los comensales.

Puede servirse fría o templada, con la salsa caliente por encima, o calentar juntas carne y salsa. Está exquisita incluso completamente fría, en lonchas más finas, como si fuera un fiambre.